La distribución de los gastos presupuestarios del departamento de Servicios Sociales para el año 2012, presentado por la concejal, Maite Peláez en prensa el 24.01, nos evoca una vez más, la falta de ambición por las políticas sociales de este equipo de gobierno, por fomentar y, sostener unos Servicios Sociales que han de responder a los principios de solidaridad, universalidad, igualdad, proximidad, calidad y atención personalizada, en tanto que las políticas sociales son un derecho de ciudadanía.
El modelo que nos presenta no responde a un centro municipal de Servicios Sociales que aglutine las diferentes gestiones que demandan los ciudadanos, sino que dificulta la implantación de la ventanilla única, lo que imposibilita disponer de una organización para atender los retos de la atención social primaria del siglo XXI.
Los modelos de Servicios Sociales que actualmente tienen mayor capacidad de respuesta, son aquellos modelos que parten del principio de que las políticas de integración, participación ciudadana y prestación de servicios sociales, no hacen distinción entre las personas que acceden a ellos.
Hay que defender con convicción que desde el ámbito local se puede establecer una evaluación real de las necesidades que requieren las políticas de atención social. Pero, desde hace años venimos soportando el déficit permanente y constante de la falta de voluntad política de los gobiernos del P.N.V, que han tenido la responsabilidad de decidir desde los ámbitos de gobierno de las diputaciones, las transferencias de estos servicios a los ayuntamientos.
Los gestores públicos deben tener una máxima, y es que, todo lo concerniente a los servicios en el ámbito local, debe ser gestionado por los ayuntamientos al ser este la entidad pública más cercana al ciudadano. Así pues, es de debido cumplimiento hacer posible otra política fiscal más acorde con las necesidades que se tienen que atender en los municipios.
El P.N.V. nunca ha tenido interés en proteger unos servicios sociales de calidad en los ayuntamientos, con la entrega de las correspondientes transferencias económicas y de recursos humanos a los municipios. Siempre ha supeditado el concepto social a su clientela política, incorporándose a la justicia social, y la solidaridad, por la presión de los partidos de izquierdas.
Por tanto, debemos entender que la concejal del P.N.V. Maite Peláez, administra los gastos de la gestión del área social confraternizando con las decisiones de su partido en la falta de recursos no transferidos en los años que el P.N.V ha gobernado la provincia de Gipuzkoa.
Los recortes que devienen en contra del Estado del Bienestar, por la aplicación de las nuevas políticas impulsadas por el P. P, obliga a los Ayuntamientos a realizar un gran esfuerzo Sostenible, para lograr atender a las demandas sociales que van a surgir durante el periodo de tiempo que dure la crisis.
Ahora el desafío es impulsar los Servicios Sociales: públicos, cercanos y de calidad. Los centros municipales de servicios sociales son la puerta de entrada, a la ventanilla única de la atención social. Su correcto funcionamiento significa el correcto funcionamiento de los distintos servicios y programas.
Por ello, se hace imprescindible, desarrollar unos servicios sociales que cuenten con los recursos, y prestaciones necesarias, dirigidas a ayudar a las personas y colectivos sociales a resolver sus problemas y necesidades más urgentes y a promover la integración en el entorno social.
La concejal responsable de la gestión del área de bienestar social y el equipo de gobierno del P.N.V, siguen confeccionando la ejecución de los gastos sociales, dividiendo la gestión en varios departamentos; Ayuda domiciliaria, Plan de acción comunitaria, Emergencia social, y Servicios sociales.
Hoy la respuesta es la creación de un Centro Municipal de Servicios Sociales que desde lo MUNICIPAL aborde, como un servicio público único un nuevo proceso de adaptación a los nuevos y desesperantes tiempos que vamos a vivir durante un periodo prolongado de crisis social.
Produce sonrojo comprobar la falta de sensibilidad de este equipo de gobierno, ante la cicatería de no dotar de más recursos financieros para las gestiones de carácter social que se presupone van a ir en aumento, por las nuevas y urgentes ayudas sociales que van a surgir.
Manifestar que ahora, es el momento de hacer más con menos, por lo cual, sería bueno replantear el organigrama de bienestar social haciendo hincapié en la fusión de los servicios y programas, implantando la ventanilla única y así lograr la creación de la puerta de entrada para todas las personas y para todo el sistema de atención social.
¿Está este equipo de gobierno en disposición de reflexionar? si es así, conviene saber, ¿cuáles van a ser las políticas municipales que habrá que aplicar en un futuro para hacer sostenibles los servicios sociales en Hondarribia? La impresión que se recoge en el modo de confeccionar los presupuestos nos dan las claves de que esto no va a cambiar.
La reflexión seria más fructífera si se constituyeran foros de debates que posibiliten la máxima información acerca de la realidad sobre las personas y colectivos que demandaran en un futuro atención social, el conocimiento y la implicación ciudadana se revelara como óptimos instrumentos de sensibilización.






